sábado, 26 de junio de 2010

MUÉSTRAME LA CRIATURA


Una de las razones por las cuales por las cuales creemos que el país no ha progresado todo lo que podría haber avanzado es porque no existe una arraigada cultura del logro. En nuestra sociedad lo que más importa es el esfuerzo, no el resultado. Lo que cuenta es intentar una y otra vez, durante largas horas con mucho sacrificio; si se alcanza o no el objetivo, eso es asunto secundario. Muchas personas aceptan con resignación el fracaso de los demás si notan que trabajaron mucho para tratar de tener éxito. E incluso, en casos extremos, no se reconoce tanto el mérito de haber llegado a las metas sino se evidencia una ardua labor en el proceso.

Desde el ángulo de la sensibilidad humana es comprensible que no se exija tanto, que se acepten las derrotas si hubo buena lucha. Pero desde la perspectiva de la competitividad, es muy negativo que las medallas para los esfuerzos sean tan o más importantes que las medallas para los triunfos. Porque esto conduce a una organización pública o privada velozmente a la mediocridad. Y lo más probable es que hace que los mejores quienes sí consiguen buenos resultados se desmotiven y se retiren; o, peor aún, hace que pierdan su orientación al logro y simplemente se dediquen a hacer esfuerzos. Lo cual por supuesto termina haciéndole un gran daño a la institución.

Otro gran riesgo que se corre con la laxitud frente a los incumplimientos justificada por los benditos esfuerzos, es que aumenta  las exigencias a los que si producen resultados, para tratar  de obtener (en ingresos, reducción de costos, calidad, utilidades, etc.) lo que los demás dejaron de conseguir. Esto obviamente es un gran error gerencia, porque la solución para cumplir con el presupuesto total no es recargar a los mejores, sino despedir a los peores a quienes intentan infructuosamente.

El presidente de una empresa de sostenido desempeño sobresaliente nos relató que personalmente les decía a todos los profesionales recién vinculados a su compañía, en su primer día de trabajo, lo siguiente: “… Bienvenido, quiero que sepa que acá usted tiene un enorme potencial de desarrollo, usted decide hasta  dónde quiere llegar, el horizonte es su límite. Pero quiero advertirle que en ésta empresa no nos impresionan os apellido, ni los títulos universitarios, ni las experiencias previas, ni las relaciones sociales o facilidad de expresión. Y nos conmoverán los muchos esfuerzos que usted haga; porque el único idioma que entendemos es el de los resultados. Quién lo consiga llegará muy lejos. Quien no, terminará más temprano que tarde trabajando en otro lugar, ojalá en la competencia…”

Algunos pensarán que esta actitud es una faceta más del llamado capitalismo salvaje. Pero no es así en realidad es una forma de manifestar claramente un compromiso indeclinable con el mejoramiento continuo. Sólo en las sociedades en donde se tienen altos estándares de desempeño y en donde los individuos y las instituciones progresan a punto de conseguir los ambiciosos objetivos que se propusieron, es donde se registran los mayores avances en la calidad de vida de sus ciudadanos, especialmente de los menos favorecidos.

Como bien lo expresó la destacada líder Indira Gandhi: 

“No me cuente los dolores del parto, muéstreme la criatura”

jueves, 24 de junio de 2010

El Paraíso si Existe!!!!!

www.sanjose-caldas.gov.co

"TU PEQUEÑO TIBURON DE ESTE MES”

  
Los japoneses siempre han gustado del
 
pescado fresco.
 

Pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas.
 
Así que para alimentar a la población japonesa, 
los barcos pesqueros fueron fabricados más grandes
 
para ir mar adentro.
 

Mientras más lejos iban los pescadores
 
más era el tiempo que les tomaba regresar a entregar el pescado.
 

Si el viaje tomaba varios días, el pescado ya no estaba fresco.
 

Para resolver el problema,
 
las compañías instalaron congeladores en los barcos pesqueros.
 

Así podían pescar y poner los pescados en los congeladores.
 

Sin embargo, los japoneses pudieron
 
percibir la diferencia entre el pescado congelado y el fresco,
 
y no les gustaba el congelado,
 
que, por lo tanto, se tenían que vender más barato.
 

Las compañías instalaron entonces en los barcos tanques para los peces.
 

Podían así pescar los peces,
 
meterlos en los tanques y mantenerlos vivos hasta llegar a la costa.
 

Pero después de un tiempo
 
los peces dejaban de moverse en el tanque.
 

Estaban aburridos y cansados,
 
aunque vivos.
 

Los consumidores japoneses también notaron la diferencia del sabor
 
porque cuando los peces dejan de moverse por días,
 
pierden el sabor fresco ...
 

y ¿cómo resolvieron el problema las compañías japonesas?
 
Y
 
 
¿cómo consiguieron traer pescado con sabor de pescado fresco?
 


Si las compañías japonesas te pidieran asesoría,
 
 
¿qué les recomendarías?
 


(Mientras piensas en la solución.... Lee lo que sigue):
 

Tan pronto una persona alcanza sus metas,
 
tales como empezar una nueva empresa,
 
pagar sus deudas,
 
encontrar una pareja maravillosa,
 
o lo que sea, empieza a perder la pasión.
 
Ya no necesitará esforzarse tanto.
 
Así que solo se relaja.
 

Experimentan el mismo problema que las personas que ganan la lotería,
 
o el de quienes heredan mucho dinero y nunca maduran,
 
o de quienes se quedan en casa
 
y se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad.
 

Como el problema de los pescadores japoneses,
 
 
la solución es sencilla.
 

Lo dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50:
 
"Las personas prosperan mas cuando hay desafíos en su medio ambiente" 

Para mantener el sabor fresco de los peces,
 
las compañías pesqueras ponen a los peces dentro de los tanques en los botes,
 
 
pero ahora ponen también un Tiburón pequeño!
 
Claro que el tiburón se come algunos peces,
 
pero los demás llegan muy,
 
pero muy vivos.
 

¡Los peces son desafiados!
 
Tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque,
 
¡para mantenerse vivos!
 



Cuando alcances tus metas
 
proponte otras mayores.
 
Nunca debes crear el éxito para luego acostarte en él.
 

Así que,
 
invita un tiburón a tu tanque,
 
y descubre que tan lejos realmente puedes llegar.
 

Unos cuantos tiburones
 
te harán conocer tu potencial para seguir vivo
 
y haciendo lo que mejor haces,
 
de la mejor manera posible!!
 

Y si
  
ya los encuentras en el tanque,
 
déjalos que se muerdan entre si,
 
que no te asusten sus dientes ni sus trampas...
 
tu sigue alerta, pero siempre
 
"fresco". 

Siempre habrá tiburones a donde vayas...
 


NO PIDAS A TU DIOS QUE GUÍE TUS PASOS,
 
 
SI NO TIENES LA INTENCIÓN DE MOVER TUS PIES...